EL DOLOR por haber perdido todo en el incendio de Curundú mantiene sumidos en la tristeza a los moradores; sin embargo, esa misma tragedia también los divide. Unos aseguran que con tal de tener una vivienda digna, no les importa el lugar al que los lleven, mientras que otros insisten en permanecer en el corregimiento.Panamá América conversó con Ana Cecilia Serna y aunque ya habían pasado unos dos días, seguía preguntándose "qué voy a hacer".
Serna lo perdió todo, sólo pudo salir con lo que tenía puesto.
Esa experiencia la ha marcado, sobre todo porque vive con su madre de 82 años, que es sorda y que ese día estaba ajena a lo ocurrido. Su padre no camina, por lo que le tocó pedir ayuda para sacarlo de la casa.
Ella es una de las que no