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domingo 25 de marzo de 2007

 
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ALBERT SANCHEZ | La fe en Dios, su familia y el proyecto de vida lo sostienen
Un sueño a prueba de fuego
Su precaria situación económica y de salud no han minado su gigante espíritu para cumplir su sueño: ser médico.

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Albert Sánchez recuerda cómo tuvo que sacudir a su hermana para salvarla de las llamas Ella se aferraba a sus útiles escolares y su colchón. [ Foto: Miguel Cavalli / EPASA ]

Isidro Rodriguez

PANAMA AMERICA

DESDE QUE se graduó del Instituto Nacional, Albert se preparó para cumplir su más valioso sueño.

Para estar donde está hoy día, tuvo que hablar con las autoridades universitarias para que le permitieran matricular sólo tres materias por semestre, eso porque al mismo tiempo tendría que trabajar.

Su historia es un ejemplo de la fuerza de los valores familiares. Estaba seguro que si aceptaba la propuesta de los pandilleros que le prometían "el cielo y la tierra" para que se uniera a ellos, sólo le quedarían dos caminos: "la cárcel o la muerte".

Precisamente uno de sus grandes amigos que eligió ese destino, fue acribillado a siete tiros.

Su fortaleza mental le ha servido además para hacer frente a su insuficiencia hepática crónica.

Sucede que los medicamentos prescritos para este mal son bastante caros y actualmente no tiene seguro social, lo que dificulta su caso.

Es estudiante de B o C, pero asegura que en mejores condiciones su promedio sería mejor, por lo que no deja de esforzarse para que esta situación cambie.

Cada vez que se presentan obstáculos, Albert se encomienda a Dios y piensa en las palabras que ha adoptado como su filosofía de vida para seguir luchando: "Construyendo un puente desde los sueños a la realidad".

MOTOR DETRAS DE UN SUEÑO
María Isabel Herrera, madre de Albert, está orgullosa de su hijo, pues a pesar de que ella y su esposo, por limitaciones económicas, no lo han podido ayudar como quisieran, ha sido un buen hijo y ha tratado de seguir adelante.

Es una mujer optimista que confía en que Dios les tiene preparado un mejor futuro. "Yo sé que vendrán mejores tiempos".

Para ayudar a sus hijos, antes del incendio, María Isabel se dedicaba a la venta de comida, trabajo que la llena de emoción porque así está formando a futuros profesionales.

María Isabel, su esposo y los hermanos de Albert han hecho la diferencia en esta historia, así lo explicó José Magán, especialista en conductas y experto en el tema de las pandillas.

Dijo que para que un joven rechace ingresar a una banda, debe tener una buena relación con sus padres.

El caso de Albert es excepcional y digno de admirar, porque de un 100%, el 80% de los jóvenes acepta pertenecer a la pandilla, agregó Magán.

El problema del pandillerismo se da por la situación que los jóvenes confrontan en el hogar y la sociedad, afirma.

Aunque Albert tiene el apoyo y postivismo de su familia, no pudo matricularse este semestre en la Universidad de Panamá, ya que las inscripciones cerraron. No tiene dinero, documentos y para rematar el viernes la Policía lo detuvo por no portar cédula.

No sabe cómo, pero mañana se matriculará en la universidad y presentará un examen.

Quiere ser un médico, pero además un científico y un investigador en salud pública.

MENSAJE
Albert exhorta a los jóvenes para que luchen por sus sueños y metas porque algún día verán el fruto de todos los sacrificios.

Para pagarse sus estudios de medicina ha tenido que trabajar por las noches. Para ello tomó un curso para saloneros, labor que realiza en un hotel de la localidad.

Tiene 10 años de vivir en Curundú donde dice que hay gente honesta y buena.


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